Matar moscas a cañonazos
«De repente» y «de pronto», dos expresiones que de manera habitual se introducen en los textos de mis alumnos de escritura creativa.
05/02/2018

«De repente» y «de pronto», dos expresiones que de manera habitual se introducen en los textos de mis alumnos de escritura creativa. Dos llamadas con las que los autores reclaman la atención del lector, como si desearan advertirle de que algo va a suceder de inmediato. Dos recursos un tanto pobres para mantener la intensidad. Quizá ese uso excesivo venga propiciado por cierta inseguridad en el proceso creativo, por la idea subyacente de que lo escrito hasta el momento no ha despertado el interés necesario y de que, en consecuencia, se requiere un cambio, el cambio radical que anticipa el «de repente». Me preguntaba un alumno ayer, ante el diluvio de «de repentes» y «de prontos» a los que me vi sometido en los textos de esta semana, si se podían sustituir por «entonces». El «entonces» tan frecuente en las señoras mayores cuando cuentan sus historias al tiempo que nos dan golpecitos en el brazo. Pero el problema del «de repente» y el «de pronto», al igual que el problema de ese «absolutamente» que se ha colado en todos los discursos, no es un problema de sustitución sino de eliminación. En la mayor parte de las ocasiones —me atrevería a decir que en todas ellas—, el texto no pierde intensidad ni significado si se suprimen. Hagan la prueba. Se darán cuenta de la absoluta inutilidad del recurso.

En una línea similar se encuentra el abuso de los puntos suspensivos y de las exclamaciones. Los puntos suspensivos son tres —solo tres, y no cuatro ni diez— y se deben situar pegados a la palabra anterior, y los signos de exclamación en castellano son el de inicio y el de final. Se pueden combinar con los de interrogación, iniciando uno y cerrando otro según la tonalidad de la frase. Pero, en ambos casos, su exceso en la narración solo provoca malestar. Y más aún si lo que el autor refiere forma parte de la cotidianidad, porque si para contar que suena un teléfono utilizamos todos los medios al alcance del escritor, ¿qué haremos cuando recibamos la noticia?

Y es que, también en literatura, resulta poco efectivo matar moscas a cañonazos.


Vicente Marco
Novelista, cuentista, dramaturgo y profesor de talleres de escritura creativa.

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