Literatura que emociona: Escrita en tu nombre
Lo cierto es que Escrita en tu nombre es mi novela más personal y más vinculada a la realidad de todas las que he escrito hasta ahora.
01/06/2018

Escrita en tu nombre es mi cuarta obra publicada, pero la primera que concluí. Es decir, fue la primera novela que escribí, hace ya varios años, y enseguida inicié la búsqueda de una editorial que pudiese publicarla. Sin embargo, no tenía yo mucha pericia en eso de encontrar buenos editores y en ese momento apareció un gran portal digital que permitía publicar y vender ebooks a todo aquel que fuera capaz de seguir sus intrincadas instrucciones. Y allá que me lancé, con la idea de intentar vender mucho para, a través de esos lectores, encontrar un editor. Por eso esta novela tiene ya un largo recorrido, porque logré hacer realidad aquel lejano sueño: en digital se vendieron muchos miles de ebooks, e incluso, junto a mi segunda novela La pintora de estrellas, se mantuvo entre los diez libros más vendidos de las listas de ese celebérrimo portal durante más de un año. Ese éxito relativo (casi todos lo son, por otra parte) llamó la atención de varias editoriales y publiqué mis siguientes dos novelas ya con sellos consolidados y siendo otros (editores, maquetadores, correctores y diseñadores) quienes se ocupaban del arduo trabajo que se esconde tras la publicación y venta de una obra literaria, algo muy ajeno a su escritura. En suma, Escrita en tu nombre cuenta ya con miles de lectores; a los de la versión primigenia se han unido los de la preparada para el sello Berenice, pues Javier Ortega, su editor, se enamoró de ella tanto como sus entusiastas seguidores. Así, ahora está disponible en papel, con una nueva edición, una cubierta elegante y un añadido final que preserva no obstante la esencia de la primera versión. La historia de esta novela parece estar muy relacionada con su contenido, ya que trata, en cierto modo, de poner y dar todo de ti para alcanzar tus sueños.

Por eso me resulta tan fascinante lo que sigue ocurriendo con Escrita en tu nombre casi desde que encontró sus primeros lectores. Y es que muchos de ellos, con insólita frecuencia, me han enviado correos entrañables o se han puesto en contacto conmigo de alguna u otra manera para agradecerme haberles procurado razones para no dejarse vencer, para luchar por lo que quieren, para cambiar sus vidas. La primera persona que escribió una reseña de esta novela para un blog me dijo que estuvo a punto de no leerla (cuando yo la publiqué) porque, por varios motivos —no le gustaba aquella primera cubierta, no le gustaba aquella sinopsis—, le había parecido que no era para ella. Según esta lectora, nunca se ha alegrado tanto de no haber hecho caso a su primera impresión, porque, con sus palabras, “en esta emocionante novela, llena de sensibilidad, se encuentra la verdadera literatura”. Tras la de aquella bloguera tan generosa, otras muchas reseñas de lectores y revistas culturales han incidido en esas mismas cualidades. Y hablar así de uno de mis libros me cuesta un mundo, pero ahí están las reseñas (Internet para eso es muy chivato y cualquiera puede leerlas).

Al revisarlas, compruebo que estos lectores que se molestan en poner por escrito las sensaciones que les genera lo que leen se han emocionado tanto con ella que, cuando mi editor me propuso contar por qué la escribí y qué ha supuesto para mí, no he podido dejar de mencionarlos y lo que opinan. En la última charla sobre Escrita en tu nombre en la librería Compás, en un céntrico barrio madrileño, una lectora afirmó que era “la novela más bonita que había leído”. Incluso se emocionaba al recordarla. Y eso también me emociona a mí, claro, porque yo, como escritora, busco justo suscitar esa sensación con lo que escribo… pero nunca pensé que llegaría a tanto. Sin embargo, cuando pones el punto final a una obra deja de pertenecerte; a partir de entonces, los lectores se la apropian y dicen de ella lo que quieren. Y es imposible callarlos, por suerte.

Lo cierto es que Escrita en tu nombre es mi novela más personal y más vinculada a la realidad de todas las que he escrito hasta ahora; y dicen también ellos, sus lectores, que así es la verdadera literatura, aquella que, siendo ficción, parece la vida. Es la vida. Creo que quizás esa sensación suya con esta novela se deba en parte a que algunos de sus personajes los extraje de la vida real y son, en gran medida, de carne y hueso. En concreto, dos: el padre de la protagonista, cuyas vivencias se basan en las del mío; y Omid, el músico iraní al que, siendo todavía un crío, su progenitor ayuda a huir a través de la frontera con Turquía arriesgando su vida en el intento, para impedir que lo envíen a la guerra contra Irak a principios de los ochenta y sea usado como escudo humano, como todavía hacen con niños indefensos en tantos conflictos bélicos del planeta. Omid es, en la vida real, uno de mis mejores amigos, una persona amable, cariñosa e inteligente que ahora trabaja ayudando a otros. Algunos de sus compañeros de colegio no regresaron de aquella guerra; otros muchos lo hicieron mutilados. Cuando me contó su experiencia, me impactó tanto que decidí crear una novela partiendo de ella y de otra historia que, por necesidad, también me había afectado sobremanera: la de mi padre, que luchó mucho por vivir como quería y terminó encontrando la felicidad de una forma que yo solo conseguí comprender al introducirle en la ficción, en el único personaje anónimo de esta novela en la que aparecen otros muchos que luchan por alcanzar sus sueños, que no se rinden, que intentan explorar segundas, terceras y hasta cuartas y quintas oportunidades para ser felices.

Creo que es aquí donde reside el secreto que hace que Escrita en tu nombre sea para muchos de sus lectores “la novela más bonita que han leído” o “la verdadera literatura”: que habla de nosotros, que nos muestra en las múltiples maneras en que buscamos la felicidad, y que nos enseña cómo, en ciertas ocasiones, conseguimos encontrarla.

De las muchas opiniones que se han vertido sobre esta novela, hay una en concreto que valoro de una forma muy especial, y es esta: «En definitiva, lo que transmite Escrita en tu nombre es cierto: no somos únicos en el mundo, sino que de alguna manera estamos conectados y nuestras vidas inciden y se hilvanan a través de las circunstancias de otros. Los personajes son ​memorables, están henchidos de sentimientos que transmiten con ​suma facilidad; no solo los protagonistas, todo el cuadro de figuras que aparecen y desaparecen de un momento a otro, de un capítulo al siguiente. Por mínima que sea su presencia, cada uno de ellos nos toca de cerca y activa nuestros recuerdos y sensaciones».

A tenor de aquel primer objetivo mío de publicar con un sello editorial que cuidara con mimo sus libros, que un editor como Javier Ortega opine así acerca de una de mis obras no puede sino corroborar que sí, que llegué a alcanzar ese sueño. Aunque el sueño, en realidad, sea seguir escribiendo libros como este.


Amelia Noguera
Novelista, es traductora, editora, investigadora y profesora

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